Hoy en dia uno de los principales desafíos que tienen las parejas de nuestro país es mantener la calidad de vida y el buen humor, a pesar de un sinfín de cambios económicos que los han puesto de cabeza, la falta de fuentes de empleo, la  escases, el alto costo de la vida, la poca capacidad de ahorro, etc. Son algunas de las razones por las cuales las parejas llegan con ganas de abandonar el barco! Es por esto que en la consulta he empezado a observar, hace un par de años, como se incrementan las separaciones donde el “otro” o la “otra” es el dinero.

¿Hasta qué punto creemos, al igual que en las novelas, que el amor y el dinero pertenecen a mundos distintos? ¿Quién necesita de él para amar?

Si bien es cierto que el dinero es un elemento sin el cual no podemos vivir hoy en dia, también es verdad que si aprendemos ciertas reglas de manejo, podemos convertirlo en aliado y asegurarnos así la permanencia y bienestar de nuestras relaciones. Quizás al principio de un noviazgo este tema es un tabú, parece algo de lo que no se habla, pero si estamos pensando en una relación a mediano o largo plazo, hay que tomar esto en cuenta lo antes posible.

En primer lugar les recomiendo una conversación tranquila en la cual cada uno exponga su punto de vista en cuanto al manejo del dinero en pareja. Esto les permitirá conocer de cerca que “creencias” tiene el otro de este tema en base a su educación y sus vivencias previas.

En segundo lugar sería ideal crear una tabla o lista que contenga los gastos fijos que acarrea el que estén juntos o que vivan juntos. Alquiler, servicios, salidas, comidas, seguros, etc. Ya que con esto tendrán una idea clara de cuál es el presupuesto necesario para que ambos tengan lo que necesitan y además con bienestar.

En tercer lugar  se decidiría como será el pago de estos gastos, si pondrán el dinero completo de cada uno en una cuenta mancomunada y de allí se pagara todo, si se dividirá en porcentajes, por ejemplo el 50% de cada uno, porque es probable que uno gane más que el otro, o si cubre todo quien más gana.

Por experiencia profesional y personal creo que la mejor opción es que ambos dividan los gastos en términos de porcentaje y que el dinero libre de cada quien se respete, ya que esto le da un buen grado de independencia sana a los miembros de la pareja y aun así están cumpliendo con sus compromisos económicos.

Una vez que estos 3 puntos estén claros, estarían listos para profundizar en el caso de que quieran incurrir en una relación comprometida estable y  con gastos a largo plazo como hipotecas o hijos, estos son temas que deben acordarse muy bien, ya que por la duración de los mismos tendrían que tomar en cuenta, que pasaría si uno de los miembros de la pareja se queda sin trabajo o si se divorcian. Si es posible decidan en ese mismo momento si quieren un régimen de capitulación de bienes o de bienes mancomunados, teniendo en cuenta que esto no significa que se amen menos. La idea es que el dinero haga sus vidas y su vida en pareja un mejor lugar para estar y no un espacio de peleas y disputas.

“Sólo después de que el último árbol sea cortado, sólo después de que el último río sea contaminado, sólo después de que se pesque el último pez, sólo entonces descubrirás que el dinero no se puede comer”.

Profecía India

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