En los últimos días he recibido en consulta un gran número de adolescentes entre los 12 y 17 años con muchísimas conductas de auto-agresión, beben alcohol en exceso, consumen drogas, se hacen cortes en brazos y piernas, tienen sexo indiscriminadamente, todo esto movidos por la búsqueda inmediata de placer, además muestran una dureza poco congruente con sus edades y una gran necesidad de protegerse de los adultos que los cuidan. Pareciera que quisieran esconder sus tristezas y dolores para no ser vulnerables, sin embargo cuando logramos entablar una comunicación fluida y la empatía entre ellos y yo se hace presente, me encuentro con “niños y niñas” sensibles, cariñosos, comunicativos, con muchos sueños, pero a la vez con grandes decepciones y tristezas, con un enorme vacío de afecto y comprensión por parte de sus seres queridos.

¿QUE ESTA PASANDO CON NUESTROS ADOLESCENTES? ¿Por qué SE SIENTEN TAN INADECUADOS? HAS ESCUCHADO ULTIMAMENTE DECIR A TUS HIJOS QUE NO TIENE SENTIDO HABLARTE POR QUE NO LOS ENTIENDES?

En primer lugar es importante que entendamos que esta etapa es una de la más difíciles del ser humano ya que el adolescente ve a la sociedad, al mundo y a veces hasta el entorno que comparte con sus padres lugares de crítica y rechazo, de alguna manera rompe el cordón umbilical que lo liga de sus padres, desconoce la autoridad y entra en ese período transitorio en el cual necesita y desea pertenecer a un grupo y ser aceptado. La comprensión la buscan fuera, hasta encontrar el que va a convertirse en su confidente. Sin embargo mas allá de esto, nuestros adolescentes , estos que viven en Venezuela, tienen retos adicionales, están expuestos constantemente a la incertidumbre, al miedo, a la inseguridad e incluso hasta tienen que lidiar con la discriminación política. Si ya de por si la teoría nos dice que esta etapa es complicada, acá en nuestro país se está haciendo cuesta arriba criar adolescentes felices.

Creo firmemente que una de las causas de esta dificultad está basada en que muchos padres están sometidos al estrés económico, político y social, hay un sinfín parejas separadas, familias desmembradas por las migraciones, padres y madres con un empleo que no los apasiona, la inflación, etc. en fin los adultos responsables de estos jóvenes trabajan de sol a sol para sostener a sus familias con una gran presión psicológica que los deja extenuados al final del dia y quienes terminan pagando el precio de esto son sus hijos, estos padres que llegan a sus casas agotados luego de trabajar 8 horas y soportar a veces 3 horas de tráfico, estos mismos que hoy dia deben cuidar minuto a minuto su integridad física debido a la delincuencia, estos que deben hacer rendir el presupuesto familiar o sostener activas grandes empresas.

“Estos padres, también son seres humanos” , que están cansados y que no tienen un postgrado en ser papás, así que muchísimas veces cometen la equivocación de ir postergando conversaciones, risas, salidas, paseos y hasta actividades de casa con sus hijos, son los mismos que parecen malhumorados y hasta insensibles, son aquellos que en pro de mantener la “estabilidad del hogar”, generan la desestabilización afectiva y emocional de sus hijos.

Para nuestros jóvenes, aun cuando les expliquemos muchas veces la situación que atravesamos actualmente, es difícil entender que deben dejar a un lado sus necesidades y deseos, ellos no entienden porque sus padres los cuidan tanto, les cuesta asimilar que no puedan tener una adolescencia normal con salidas, reuniones y fiestas, no entienden porque les explican mil veces el alto costo de la vida, no entienden porque ellos deben pagar la factura del mal humor de sus padres si ellos no la generaron, no entienden porque sus padres se divorcian si a cada rato les dicen que deben ser comunicativos y aprender a negociar, en fin….nuestros jóvenes están gran parte del tiempo sintiéndose “raros” y solos.

Luego de hablar con muchos de ellos, e incluso con mis propios hijos, me queda claro que solo quieren ser amados, respetados y “visibles”. Necesitan conversar con sus padres, contarles sus vivencias sin temor a ser criticados o castigados, quieren cómplices no jueces, les encantaría tener padres con buen sentido del humor con quienes ser niños de a rato, quieren abrazos, ver tv con sus padres, que se les pregunte como estuvo su dia sin el formato de interrogatorio policial. Sueñan con ser “vistos” y ansían sentirse parte importante de la familia que se les consulte de ciertos planes y su opinión sea tomada en cuenta. Quieren ser personas… con todo lo que eso implica.

Queridos padres y madres denles a sus hijos amor y responsabilidades, esa es una buena receta. El mundo se hace cada vez un lugar más complicado para existir, así que asegúrense de que cuando ellos vayan a la calle, lleven sus baterías cargadas de emociones positivas que les permitan ser fuertes para crecer y hacerse adultos sanos y responsables.

“El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día”.
Leon Battista Alberti (1404-1472)

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