El clima frío, las vitrinas adornadas y la música navideña crean un ambiente que trae recuerdos tanto positivos como negativos. Si bien los primeros llenan de entusiasmo y energía, los segundos pueden llegar a afectar la salud física y mental, al punto de generar depresión.

 

Las fechas importantes de celebración tienden a conectar a las personas con sus recuerdos y deseos infantiles, fechas como la navidad, que generalmente está relacionada con visitas, risas, comer en familia y reuniones de familiares y amigos, nos predisponen a veces con la tristeza y la nostalgia del que ya no está o los logros que  no obtuve en ese año que termina. Muchos comienzan el ritual de contabilizar sus éxitos y sus derrotas, a proponer nuevos desafíos para año venidero y todo este peso hace estragos en nuestra psique, convirtiendo una época de ensueño en una época de revisión de ganancias y pérdidas con la consecuencia de que aparezcan la depresión y la ansiedad.

La depresión suele manifestarse de varias maneras, pero en general es un sentimiento de tristeza intensa, resultado de una pérdida material o humana u otro hecho desafortunado, del presente o pasado. A veces se presenta como irritabilidad, falta de energía y ánimo para hacer las actividades rutinarias.

Según el Manual Merck de Información Médica para el Hogar, Editorial Océano, este problema surge entre los 20 a 50 años. No obstante, se menciona que después de la ansiedad, es el trastorno psiquiátrico más frecuente. Se estima que un 10 por ciento de las personas que consultan a un médico por un problema físico en realidad sufren una depresión.

Cuando aparecen las emociones de tristeza en esta temporada del año, la psicóloga  Belkis Carrillo  recomienda compartir más con los seres queridos o amigos para evitar la soledad siempre que sea posible. Muchas veces la soledad refuerza sentimientos tristes, al punto de tomar decisiones poco prudentes. Es por esto que retomar viejas costumbres de reencontrarse con familiares y amigos, verse para hacer las hallacas, fomentar reuniones o comidas en grupo, los juegos clásicos de intercambios de regalos, decorar los espacios con adornos coloridos y agradables, incluso visitar algún asilo de ancianos  u hogar de niños en situación de calle, para hacer lo que mejor sabemos hacer en navidad “DAR A OTROS”, atreverte a  regalarle una sonrisa a seres en desventaja puede devolvernos la alegría de estar vivos y la claridad de las bendiciones que “si” tenemos. .

Si en esta época se ha perdido a un familiar, dale su espacio al duelo y sin embargo no dejes de  recordar los buenos momentos que se compartieron juntos, de agradecerle a la vida el haber tenido a ese ser en tu camino. Sin duda, los abrazos de paz provocan llanto, y así mismo ayudan a reconfortarnos y a sentir el amor de los demás.  Si por el contrario lo tienes todo pero aun no sabes el porqué aparece este síntoma haz una lista de  todo lo que tienes, todo lo que has logrado y lo mucho que vales para ti,  tu familia y amigos. Recuerda que la depresión va y viene y que solo se trata de que dejes de resistirte a ella y la entiendas, la desmenuces y aprendas a vivirla siempre y cuando te deje alguna lección positiva.

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